• Amalia


Yo cocino sin mucho estrés, pues me gusta muchísimo disfrutar de la cocina, el ambiente, la preparación de los ingredientes, los aromas, los olores de las especies y las hierbas y en general, de todo el proceso que lleva la receta que esté haciendo.

Les cuento que para trabajar con pollo no me queda más remedio que utilizar guantes. Siento que puedo manipular el pollo con cierta tranquilidad pues mis manos no tienen contacto directo con la piel del pollo. Además, son útiles y se botan a la basura y yo me lavo mis manos en un santiamén.

NECESITAS

1 pollo (o las partes que te gustan más, muslos, pechugas o pollo entero)

1/3 de taza de aceite de oliva

2 cucharaditas de ralladura de cáscara de limón

3 a 4 ajos pelados y machacados

1 cucharada de romero picado o en rama (como te guste)

Pimienta negra

1 o 2 limones partidos por la mitad


PROCEDIMIENTO

Salpimentar el pollo por todos lados

En un fuente aparte mezclar el aceite de oliva, la ralladura de limón, el ajo, el romero y la cucharadita de pimienta.

Poner el pollo aplastado*(secreto) en la fuente, untarlo por todo lado con la mezcla y cubrirlo con papel plástico. Refrigerarlo por 4 o 5 horas o toda la noche.

Podés cocinarlo en la parrilla de la cocina, en el horno o en el barbecue.

Una vez caliente el modo de cocción elegido, poner el pollo para abajo primero y dejarlo cocinarse por unos 15 minutos. Luego darle vuelta y poner la piel hacia abajo y dejarlo otros 15 minutos hasta que se dore delicioso. No escatimar con la sal que es la que une todos los sabores. Una vez listo sacarlo y ponerlo en la fuente de servir y cubrirlo con papel de aluminio. Mientras tanto, dorar las mitades de los limones ácidos en la grasa que quedo en el sartén o parrilla y servirlos con el pollo.

¡Lista esta delicia para comer!

Yo la acompañé con CHILE-JELLY MANGO.

Resalta los sabores con sal y limón!!!!!


*(secreto) PARA APLASTAR EL POLLO PUSE UN SARTEN DE HIERRO ENCIMA MIENTRAS SE COCINABA. ¡POR AMBOS LADOS!




  • Amalia


Seguimos en cuarentena. Más de cincuenta días adaptándonos a una nueva forma de vivir. Y de esta nueva forma de vivir surge un cambio que inquieta. De un día para otro nos acecha un enemigo invisible, que carga en un saco de atrocidades, la posibilidad de morir para quien se infecte del virus Covid19. Ni más ni menos.

El virus activa y despierta cambios en el exterior y en nuestro interior. Sin embargo, es una realidad invisible a los ojos. Ni el iPad, ni la tele, ni el celular nos permiten encarar al susodicho, aunque sí la huella que deja tras de sí. Nos queda únicamente cuidarnos entre todos como a "la niña de los ojos" según decía mi abuela.

Por otro lado, la imaginación se cansó de ayudarme a ser creativa con esto de tener que preparar 24/7 desayunos, almuerzos y cenas. ¡Sin contar las meriendas! Ya no sé ni qué comer. Entonces un día de estos, buscando entre las latas un último rayo de iluminación culinaria me encontré una lata de calamares en su tinta, en trozos. Se me prendió el bombillo y me iluminé, y hasta se me hizo la boca agua recordando el arroz con calamares que hacía mi mamá. Así que manos a la obra.

Necesitás:

Aceite de oliva

4 tazas de arroz cocido (yo usé arroz integral congelado que era lo que tenía)

1 lata de calamares en su tinta, en trozos. (si no hay en trozos hay que picar los que vienen en la lata que tengás)

1/2 cebolla picada fina y 1 ajo picado fino

1 lata de tomates enteros o en trozos

1/2 cucharadita de chile seco

1/2 chile dulce picado fino

Tomillo seco o fresco. Yo tenía seco y le puse bastante (acá les dejo otras posibilidades de hierbas saborizantes: laurel, orégano o tu hierba preferida)

Sal y pimienta

Procedimiento:

Poner suficiente aceite de oliva en una sartén grande y sofreír el ajo picado con la cebolla. Luego agregar el chile dulce y la lata de tomates, el tomillo y el chile seco. Revolver y dejar hervir un minuto. Agregar luego la lata de calamares y mezclar todo. Por último el arroz, ojalá descongelado (el mío lo eché congelado) y dejar que se cocine todo junto unos minutos hasta que se despegue el arroz congelado y se vuelve parte del plato. Probar la sazón y servir con culantro o perejil para decorar.

Mi tiempo de cocción fue el necesario para que se me descongelara la pelota de arroz. Queda muy rico y saca de apuros en esta época de tanta cocinadera y mente en blanco de qué hacer para el almuerzo.

Tip. Se le puede agregar petits pois, aceitunas negras o verdes y algún vegetal (zanahoria, vainicas o alcaparras. ¡Me cuentan!