Acerca de 

 En 1992 innovar no era lo que es en la actualidad, pero yo ya tenía ese gusanillo de creatividad adentro que me impulsó a hacer jaleas con sabores exóticos y diferentes, especialmente aquellas en los cuales el chile picante era protagonista. 

Mi familia, y sobre todo mi familia política que vivía en Limón, sentía pasión por el chile picante, en especial el chile panameño que acostumbra sembrar y utilizar la población limonense.

  

La prueba y el error y una dosis enorme de persistencia me llevaron al resultado deseado. Comencé con la de chile dulce con picante; unos tres años después la de piña, y muy naturalmente, siguió el mango. Hacemos una delicia con piña y jengibre pero sólo por pedido especial.

Creo que el éxito y la permanencia a través de los años ha sido y sigue siendo el cuidado y la delicadeza con que trabajamos todos los productos. Escogemos las mejores frutas y los mejores vegetales lo que nos asegura un producto final de gran calidad y sabor.

  Como propietaria de la empresa Norka, me he puesto todos los sombreros. He lavado y picado la fruta. He cocinado la receta con esmero y amor. He envasado el producto. He pegado etiquetas. He cerrado frascos calientes. He hecho negocios, exitosos algunos y otros no tanto.  También he maquilado y he distribuido. ¡Ah! Me olvidaba. También he sido la fotógrafa de la empresa.

¡Mi gran placer!

    Hubo un lapso de tiempo (alrededor de cinco años) en los cuales la empresa estaba como dormida. Probablemente, yo también. Sin embargo, durante esos años saqué la Licenciatura en Psicología y con título en mano retomé mi pequeña empresa. ¿Será que las jaleas necesitaban terapia? 

 

En la actualidad estudio fotografía de productos, especialmente de comida. 

   ¡Y para finalizar, no le tengan miedo al picante!

En la empresa decimos que nuestras jaleas hacen a la gente feliz y realmente así es. Cuando comemos chile picante las endorfinas se aceleran y elevan la sensación de placer.

 

¿Y quién no quiere sentirse feliz?